Dos álbumes · 24 canciones · Música generada con IA sobre los versos originales
Una celebración en verso.
Dos álbumes generados con inteligencia artificial sobre los textos originales, sin alterar una sola palabra.
1 · Historia y palabras
Lo propio es lo de todos.
Lo que se publicó en vida y lo que se descubrió después: el libro editado por un amigo de infancia y el cuaderno manuscrito que su hijo encontró años más tarde, con poemas escritos a puño y letra. Hoy, ambos vuelven a vivir como música.
Oscar Enrique Castañeda Taracena Fernández Paiz (Guatemala, 1949 — 2016). Físico, matemático, profesor del Departamento de Física de la Universidad de San Carlos. Padre de Oscar Francisco y María Gilda. Para los suyos, Coco. Escribió toda la vida — algo publicó, mucho guardó.
Con Marcas Claras fue editado por su amigo Manuel Arce y publicado por Editorial Alambique cuando Coco tenía cerca de 55 años. La música —que él nunca llegó a oír— vino después, generada por inteligencia artificial sobre los textos originales, sin alterar una sola palabra.
“Obras Inéditas” nunca llegó a publicarse en vida. Oscar Francisco la encontró poco después de la muerte de su padre, entre sus obras completas: un cuaderno empastado, de hojas blancas, lleno de poemas escritos a mano y páginas aún en blanco. Al recorrerlo lentamente, página tras página, descubrió la dedicatoria póstuma que su padre le había dejado.
¡Escuchá siempre la nota que está atrás!
¡Vos músico!
La nota que está atrás es el acompañamiento. Estos dos álbumes, ahora, son la nota que está atrás de quien quiera escucharlos.
Palabras de su amigo Manuel
En el prólogo de Con Marcas Claras, su amigo de la infancia Manuel Arce Arenales cita a Horacio: difficile est proprie comunia dicere — es difícil decir con propiedad las cosas comunes. Los dos asuntos eternos de la poesía siguen siendo el amor y la muerte; la originalidad sólo aparece cuando uno se atreve a ser uno mismo: fácil porque qué otra cosa puede ser uno que no sea uno mismo; difícil porque casi nadie lo logra plenamente.
Es un hueso afilado por el dolor y sostenido por la dignidad,
en donde, a final de cuentas, lo que se rescata es la plenitud
de la vida y su hermosura.
— M. Arce Arenales, epílogo
2 · Álbum
Con Marcas Claras
13 canciones · Publicado por Alambique · Música con IA
Trece poemas que Oscar dejó publicados en vida, ahora vueltos canción. Música compuesta con inteligencia artificial sobre los versos originales, sin alterar una sola palabra.
Del miedo cósmico al velorio en la barranca, de un cuerpo en otro meridiano al lago de Amatitlán al amanecer. Trece estaciones que atraviesan la mitad de un siglo guatemalteco.
Publicado en vida-
01
tú tienes miedo de tenerte miedo
Poema cósmico sobre el miedo. Tu carne ha nacido entre los astros, del mismo corazón que vienen ellos.
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02
canción del llano
Furia anti-humanista. Renuncia al castellano para hablar la lengua de los nidos, los grillos, el silencio de la montaña.
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03
compañeros, me despido
Despedida en bus por La Barranquilla. Hemos aprendido en el silencio lo que significa ser hombre bueno.
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04
Soledades I
Frío que vuelve a dibujar los campos amarillos. Aire tan delgado que puede tener sombra.
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05
Soledades II
Esqueletos de árboles esperando el verano. Otros hermanos cruzando la frontera.
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06
Serpentina · de frío
Una niña, el mar, un Capitán. El frío llamando a la puerta. Inicio del ciclo.
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07
Serpentina · de noche
Cuatro espíritus negros bajan en la lluvia. ¡Leonel Alevón Novela! Vete cuidando la cara…
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08
Serpentina · de miedo
Regina entre Alevón y el Capitán. Pasión, traición, amenaza de suicidio.
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09
Serpentina · de nada
Mañana gris. Un niño solo, encerrado con cuatro cerrojos, esperando que la noche hable.
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10
Serpentina · de oro
Relámpago y trueno invertidos. Sonaba a pepitas de oro que caen sobre un tonel.
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11
Serpentina · de agua
Regina hallada en el lago de Amatitlán. La versión oficial. Los hijos de los pescadores cantan.
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12
mundo paralelo
Dos cuerpos en meridianos opuestos. Cuando toco tu boca se abre la noche sobre el mar embravecido.
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13
la tierra está girando y es de noche
Sol oscuro, cantinas, mujeres con pulseras, pescadores cantándole a sus hijos. Cuatro caracolas escuchan el mar.
El ciclo Serpentina
En el centro del álbum, seis canciones (06–11) se enlazan en un solo relato. Una niña — Regina Paiz —, un Capitán del Mar, un hombre llamado Leonel Alevón Novela, cuatro espíritus negros, un niño solo en un cuarto. El ciclo cuenta, en seis estaciones, cómo se llega del frío al agua.
3 · Álbum
Obras Inéditas
11 canciones · Manuscrito póstumo · Música con IA
Once poemas que Coco nunca llegó a publicar. Escritos durante su juventud, dichos poemas revelan desde entonces la música íntima de sus versos y una sensibilidad que, con el tiempo, parecería anticipar su propia vejez y la de todos aquellos que alguna vez han mirado la vida con nostalgia, ternura y asombro. En ellos ya habita la voz de un hombre que, aun siendo joven, intuía el paso inevitable del tiempo y la memoria que dejan los años sobre el corazón.
Hoy esos manuscritos son música: once canciones sobre la soledad, la esperanza que se entierra, el viento que pregunta y la vida que se escapa de las manos. Poesía que nunca buscó lector — y quizá por eso, ahora, habla tan de cerca. Como si hubiera esperado en silencio todos estos años para ser escuchada no con los ojos, sino con el corazón y la memoria.
Publicación póstuma-
I
Hoy me siento solo…
Diálogo con el viento y con el río de la vega. El poeta confiesa al agua sus pesares y descubre que la soledad es la condición de todo caminante. Yo… soy triste, amigo mío. Canto la imposibilidad borrosa, lírica de un viento suave y diáfano en la nada.
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II
¡Ya no vive la esperanza!
Sueño de un funeral propio: dos hombres de negro entierran el cajón de la esperanza mientras el poeta, en vida, oye sonar la tierra. Aquí yacen los dos muertos: el poeta y la esperanza.
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III
Hombre
Tres líneas como tres edades del ser. Hoy devenir, mañana la fijeza de un instante, después caminante de nuevo cuando sale el sol. La vida cifrada en su mutación. Vi tu boca roja como el tiempo.
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IV
A Caos (en un día minúsculo)
Reflexión filosófica sobre el tiempo y la conciencia. Un día pequeño se atreve a tutear al tiempo cano de Quevedo, sin rendirle pleitesía. Nunca ha visto el viento la transparencia de su vuelo.
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V
Una tarde
Recuerdo en la alameda rosa: un rostro celestial, campanillas de oro en las pestañas, el viento que vuelve a revisar su rumbo. La tarde se cierra con una pregunta de fin de año. El tintineo suave y delicado de campanillas de oro en tus pestañas.
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VI
Isótropa
La vida se escapa entre los dedos. El tiempo blande su espadín, el espacio aguarda con su escudo, la mano se abre sola. Cómo se mueren los muertos; tan silencioso y callado.
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VII
La rosa de tu boca
Tarde encapotada con su muerte. Un anciano que ve cómo se le mueve el alma; la fe sola y perdida en el silencio que se va con el viento. Ha caído la lluvia solita en el cemento vacío.
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VIII
El entierro
Una calle recta que se pierde, un sepelio en marcha. Verja negra, viento, puerta vieja que rechina, y el cielo mismo se contradice. ¡Ay que triste es un sepelio cuando se muere la vida!
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IX
¡A por Dios, esta es la tarde!
Hombre-viento confundido en la lluvia gris, buscando su rostro y su recuerdo. Campanas a las doce y muerte que se lleva al hombre-verde a dormir entre los muertos. Noche de luna roja reflejábase silente en la su carne verde.
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X
Vida
La Vida llega bajo la lluvia, abre una puertecita de metal, mira al poeta a los ojos y, en su palma blanca, le ofrece una daga opaca y vieja. La vida es igual a la muerte, se parecen en los ojos.
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XI
Siente como yo siento
Tarde gris que pesa, melancolía casi transparente. Promesa de bajar del sueño, tomar las manos del otro y dormir con su silencio buscando el mañana. ¡Y el mañana retendrá mi pensamiento!
para Chris Houfmister · poema de amor
4 · Escuchar
La página de artista, donde escuches.
Los dos álbumes — Con Marcas Claras y Obras Inéditas — viven en la misma página de artista de Oscar Castañeda Taracena en cada plataforma. Sigue al artista para que las nuevas canciones te lleguen primero.
5 · Leer
También se puede leer y escuchar.
El audiolibro narrado por Joaquín Chablé recoge los poemas de Con Marcas Claras tal como Oscar los escribió — la voz humana antes de la música.
«De tu corazón, querido lector, de tu corazón.»
— epílogo